viernes, 26 de diciembre de 2008

Crónica 26 - Tampoco quiero ser Piti Álvarez

La inspiración se fue... Es raro. No me gusta no tener ideas, porque siento que se va una parte de mí.

Se lo cuento a la familia y me dicen: escribí eso. Está bien. Pero otro me dice: "Tengo muchas ganas de escribir una canción pero no se me ocurre nada". ¡No! Por Dios, que no me convierta en una réplica del cantante de Intoxicados. Sobretodo porque él tiene la excusa de las sustancias que carcomieron su cerebro. Yo no tengo más excusa que haber sobrecargado mi mente de obligaciones durante el año.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Crónica 25 - No quiero ser una más del montón

Y de repente sentí algo que no había experimentado en toda mi vida. Un sentimiento maligno.

Hacía un calor extremo. La vuelta en tren del trabajo hoy resultaba un tanto más placentera porque, extrañamente, había conseguido asiento. En el mismo espacio en el que me encontraba otras 3 mujeres jóvenes iban sentadas. Dos eran amigas, no charlaban todo el tiempo, pero de vez en cuando intercambiaban algún comentario sobre algo que recordaban o veían en el tren. La otra no recuerdo qué hacía, o si escuchaba música, porque yo iba leyendo absorta la última parte de una saga apasionante sobre vampiros.

Y de repente ocurrió lo que ocurrió. La mujer que iba al lado mío se paró para dejarle el asiento a una señora que yo no veía pero, supuse, estaría embarazada o tendría un bebé en brazos. Primer pensamiento maligno: menos mal que estoy del lado de la ventanilla, así no me tengo que parar. Sin embargo, esta primera reacción no me sorprendió, ya que venía cansada y después de todo no soy perfecta, sólo un ser humano que la mayoría de las veces es solidaria.

Pero, de pronto, vi cómo se acercaba la señora con una beba en brazos en cuestión... Con otros 3 chicos muy pequeños más, y una amiga o hermana un poco más chica que ella.

Ese fue el sentimiento maligno . ¡Qué bronca! Había un sólo asiento para todos. Tendría que pararme, y realmente me sentí asombrada de lo mucho que me molestó el hecho. Me disponía a guardar el libro en el que tan placenteramente iba inmersa, cuando vi que las otras dos chicas se levantaban. "Ya fue", pensé, "ya tienen todo el lugar que se merecen". Aunque inmediatamente otra voz en mi cabeza, la que escribe esto indignada, respondió: "¿Cómo todo el lugar que se merecen? ¿Es que acaso pensás que no tienen derecho a sentarse en el tren?". "No", respondió mi diablito que hasta ese momento no había tenido nunca trabajo - que yo recuerde - "¿por qué tiene que venir con tantos chicos juntos?"

Lo sé, soy una basura. Esos pensamientos totalmente irracionales son lo que más detesto. Esa falta de consideración hacia los demás también.

¿Será que me estoy convirtiendo en una más del montón? Espero que no.

Que la empresa de trenes que anda mal, que tener que trabajar todos los días no me haga una más de esas personas a las que no les importa nada. Por favor, que no pierda lo único de cordura que me queda.

jueves, 16 de octubre de 2008

Crónica 24 (¿Feminismo o estupidez?)

"Yahoo! Argentina lanza “Mujer”, un sitio dedicado a ellas."

¡¡¡La pucha!!! Otra vez los medios o empresas multimediáticas se piensan que es verdad esa frase tan popular como inexacta de que "Todas las mujeres son iguales". ¿Por qué no sacan un sitio que se llame ¿¿Hombre??? y ponen ahí todo lo que sospechan que les interesa a todos los hombres. Excluyo los sitios pornográficos porque no se ajustan a aquello de lo que estoy hablando, aunque también haya discriminación en esos sitios, ni hablar de ver a la mujer como objeto.

¡Cierto! Seguimos en el siglo XIX... O XVIII o menos... donde lo "serio", como la política, la economía, las noticias de sociedad, las estadísticas, los estudios sociológicos, la literatura etc, siguen siendo destinados únicamente a los hombres. Por eso no necesitan un sitio especial dedicado a ellos. Además porque para su diversión tienen los portales de noticias deportivas, obviamente dirigidos a los machos. Porque "las mujeres" no sabemos nada de fútbol. ¡Ja!. ¿Qué diría mi amiga futbolista de esto? ¡Ah! ¿Y los demás deportes? También son relegados. Como "LA" mujer. Al ser incluida como categoría especial.

Los que hacen esos sitios creen que a la mujer le interesa: el sexo, la cocina, los hombres, la moda, cómo llevar adelante el hogar, los chimentos del espectáculo. ¡Cómo si ya no estuviéramos repletos de medios que hablan de estas cosas, ellos agregan uno más que repite lo mismo pero se dirige específicamente a la mujer! Esa mujer "actual". Déjense de hinchar. Yo soy una mujer actual y me interesan muchas otras cosas. Las mismas que le pueden interesar a cualquier hombre. No necesito un sitio que me diga qué tengo que leer si soy mujer.

Leo lo que quiero. Si soy una mujer a la que le gusta la música, busco sitios dedicados a la música. Si soy una mujer interesada en los deportes, abundan las publicaciones sobre este tema. Y así sucesivamente.

A mí no me habla un sitio que se llame "Mujer". Me habla un sitio que esponga ideas interesantes. Y punto. Y si alguien encuentra una continuidad de ideas interesantes en un sitio o suplemento que se llame Mujer, que me avise. Recomendaré que se llame de otra forma porque entonces sería una exposición de ideas que podría leer cualquiera, sin importar el género.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Crónica 23

Quiero creerle a Scalabrini Ortiz. Porque me daría una aproximación acerca de por qué de adolescente me sentía así. Resulta que este señor me explica: "El porteño es hombre de morosidades, y no está arrepentido de ello. Esa morosidad embota las facultades intelectuales. Por otra parte, el porteño de es hombre de entendimientos fatigosos: no los desea, ni los busca. El porteño admira la inteligencia que actúa desprevenida en un hecho inesperado: la sutileza, la sagacidad, la astucia, la elección acertada. Pero el porteño desdeña la inteligencia que se vanagloria de sí misma, la inteligencia que no se aboca a los planteamientos de la vida común, esa inteligencia conceptual que se nutre de libros, de teorías, y no de sensaciones"*

Ahora bien, yo siempre fui más del segundo tipo. ¿Inteligencia práctica? ¿Qué es eso? Nunca la tuve. Mi hermana me dijo hace poco: vos entendés lo más complicado, pero las cosas simples no las entendés. Y tiene razón.

Esto que decía Scalabrini Ortiz viene a explicarme que una de mis amigas de la adolescencia al decirme ciertas cosas no se daba cuenta de lo mal que me hacía. "Ser inteligente no es sacarse 10 en el colegio", me aseguraba siempre, por ejemplo, cuando yo no sabía preparar alguna comida o hacer alguna manualidad con los elementos que encontráramos en el momento.

Lo que entiendo, tomando las palabras de este autor que estoy leyendo, es que ella siempre estuvo más en sintonía con la idiosincracia argentina. Y yo, soy rara.

No me hace sentir mejor ni peor. Simplemente puedo teorizar de alguna manera ciertas cosas que me pasaban... y me siguen pasando.

Yo debo ser una abstracción extraña. Pero, esperen, si en Argentina hay muchos intelectuales. Sí, claro, pero no tantos intelectuales como habitantes. Además, la mayoría de la gente no admira a los intelectuales como, supongo, debe pasar en otros países. Admira a la que se desnuda en televisión cuando supuestamente debería estar bailando o patinando. Admira, no porque la tome como ejemplo, sino porque la mira y se pasa horas viendo como los otros la admiran también y hablan sobre ella. Es así. Que nadie me venga con elucubraciones mentales hoy. Me gustaría que mi pueblo fuera diferente. Pero es el que me tocó. Y, ¿qué voy a hacer? Lo mismo de siempre. Tratar de ignorar a la masa y quedarme con ese mínimo porcentaje de intelectuales, artistas y personas que están en mi sintonía. Que no sé cuál es. Pero supongo que está formando también parte de ese ser argentino.





* Raúl Scalabrini Ortiz - "El hombre que está sólo y espera"

sábado, 23 de agosto de 2008

Crónica 22

No entiendo por qué la gente me reclama todo el tiempo que haga cosas que demuestren que estoy pendiente de ellas. Yo no pediría algo así a nadie, si no sale de su propia intención no vale nada.

No dependo de nadie tanto como para pedirle que me llame, me mande un mensaje, venga a mi casa, me hable en el msn, se conecte para hablarme... No es que no quiera a nadie... No se trata de eso... Tal vez soy la persona más afortunada del mundo y por eso no lo necesito...

Estoy lejos de sentirme la persona más afortunada del mundo... Digo que tal vez lo soy y no me doy cuenta

Últimamente dudo mucho de mis diferencias con la mayoría de los demás seres humanos.

viernes, 22 de agosto de 2008

Crónica 21

El transporte público es uno de los lugares donde más me inspiro. Debe ser porque para no tener que aguantar que mi cerebro me diga lo mal que estoy viajando, me refugio en mis pensamientos. Hace mucho tiempo que no me siento en el colectivo a las 7 de la mañana de un lunes. Todos los escolares vistiendo su guardapolvo para empezar la tediosa jornada educativa. Hacía mucho tiempo que no me veía obligada a recordar mi propia etapa de alumna. Pienso aliviada que no cambiaron muchas cosas. Los niños y adolescentes suben al colectivo que los lleva a su pequeña tortura diaria. Los más chicos más alegres, los adolescentes charlando entre ellos. Una amiga le dice a otra: "¡Mirá quién está ahí!". "Qué lindo es", responde la chica- que tiene una mochila de un trío que considero espantoso- con aspecto de dormida todavía.

En eso no cambió nada. Pero algunos detalles me hacen volver a la realidad y darme cuenta de que el tiempo pasó. Y ya no son los mismos tiempos. Un dúo de hermanos se sienta delante de mi asiento. El menor, de unos 7 años, lleva un celular con auriculares en la mano y comparte con su hermana aquello que está escuchando. Entonces, cambia de emisora y la más grande le dice: "Dejá ahí". Y el otro, enojado, le arrebata el auricular. La mayor de los hermanos queda perturbada y trata de molestarlo durante todo el trayecto, hasta que ya no aguanta más y le quita el celular para escuchar ella lo que quiere. Yo pienso: "¿No es más fácil compartirlo y escuchar un tema cada uno?". Parece que no, como en muchos ámbitos de la sociedad actual -más de lo que puedo soportar- el egoísmo se hace presente. Doy vuelta la cabeza y me doy cuenta del segundo hecho que me demuestra que los niños no son lo que eran. Un chico de unos 10 años juega despreocupadamente con el piercing verde fosforescente que lleva debajo de su labio inferior.

Los tiempos cambiaron, pienso. Y no sé si es bueno o malo.

Crónica 20

I
Voy a prepararme un tilo para calmarme. Como si sirviera de algo. Estoy convencida de que eso de que el tilo calma los nervios es un mito. Pero igual lo hago. El sólo ritual de ir a prepararme un té cuando todos están dormidos, me devuelve al eje. No sé cuál es, pero lo encuentro. Pongo la pava a calentar y me doy cuenta de que el tratado que hay en el hogar para que el lavado de los platos no recaiga sobre uno solo me deja en la posición menos favorable. Quedo como los países del tercer mundo en los pactos internacionales: no se sabe cómo pero siempre salen perjudicados. Y de pronto me maravilla cómo la cotidianeidad de prepararme un té me saca los nervios. No voy a poder comprobar si lo del tilo era un mito, porque no llegué a tomarlo y ya me relajé.

II
Y ahora lo recuerdo.

III
Escribir. Encontrar las palabras adecuadas para expresar ese sentimiento o pensamiento que queremos compartir con aquel que esté dispuesto a leer. Ese hecho simple ocurre ocasionalmente. Y hace que cada célula experimente una sensación de placer porque el cerebro, con todo el entramado social que porta, logró una de sus mas importantes y complicadas labores.