Hoy encontré unas palabras que escribí hace unos años y que nunca llegaron a destino. Eran palabras bastante sabias y que expresaban excelentemente lo que quería transmitir, pero por alguna especie de temor no logré que llegaran a quien iban destinadas.
Hoy son hermosas palabras. Pero ya están muertas. No sirven para nada.
Me da pena lo cobarde que fui. Tal vez pensé que eran demasiado serias... o dramáticas... o exageradas... O demasiado racionales para expresar sentimientos. Pero hoy me doy cuenta de que eran palabras perfectas. Es una lástima que hayan quedado inutilizadas por el tiempo. Ya no sirven de nada. Salvo para darme cuenta de que la próxima vez mis escritos van a llegar a destino. Porque voy a tener confianza en mi capacidad expresiva.
Hoy son hermosas palabras. Pero ya están muertas. No sirven para nada.
Me da pena lo cobarde que fui. Tal vez pensé que eran demasiado serias... o dramáticas... o exageradas... O demasiado racionales para expresar sentimientos. Pero hoy me doy cuenta de que eran palabras perfectas. Es una lástima que hayan quedado inutilizadas por el tiempo. Ya no sirven de nada. Salvo para darme cuenta de que la próxima vez mis escritos van a llegar a destino. Porque voy a tener confianza en mi capacidad expresiva.





