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lunes, 11 de mayo de 2009

Crónica 33 - Sentimental

Leo el comentario que hizo una de las personas a quienes iba dirigida una crónica y lloro. Hay pocas cosas que logran sensibilizarme de tal manera. Y a veces son las que menos se esperan los demás que toquen una fibra sentimental en mí. Ésta fue una de ellas.

Me da vergüenza admitirlo pero es así.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Crónica 26 - Tampoco quiero ser Piti Álvarez

La inspiración se fue... Es raro. No me gusta no tener ideas, porque siento que se va una parte de mí.

Se lo cuento a la familia y me dicen: escribí eso. Está bien. Pero otro me dice: "Tengo muchas ganas de escribir una canción pero no se me ocurre nada". ¡No! Por Dios, que no me convierta en una réplica del cantante de Intoxicados. Sobretodo porque él tiene la excusa de las sustancias que carcomieron su cerebro. Yo no tengo más excusa que haber sobrecargado mi mente de obligaciones durante el año.

sábado, 23 de agosto de 2008

Crónica 22

No entiendo por qué la gente me reclama todo el tiempo que haga cosas que demuestren que estoy pendiente de ellas. Yo no pediría algo así a nadie, si no sale de su propia intención no vale nada.

No dependo de nadie tanto como para pedirle que me llame, me mande un mensaje, venga a mi casa, me hable en el msn, se conecte para hablarme... No es que no quiera a nadie... No se trata de eso... Tal vez soy la persona más afortunada del mundo y por eso no lo necesito...

Estoy lejos de sentirme la persona más afortunada del mundo... Digo que tal vez lo soy y no me doy cuenta

Últimamente dudo mucho de mis diferencias con la mayoría de los demás seres humanos.

viernes, 22 de agosto de 2008

Crónica 20

I
Voy a prepararme un tilo para calmarme. Como si sirviera de algo. Estoy convencida de que eso de que el tilo calma los nervios es un mito. Pero igual lo hago. El sólo ritual de ir a prepararme un té cuando todos están dormidos, me devuelve al eje. No sé cuál es, pero lo encuentro. Pongo la pava a calentar y me doy cuenta de que el tratado que hay en el hogar para que el lavado de los platos no recaiga sobre uno solo me deja en la posición menos favorable. Quedo como los países del tercer mundo en los pactos internacionales: no se sabe cómo pero siempre salen perjudicados. Y de pronto me maravilla cómo la cotidianeidad de prepararme un té me saca los nervios. No voy a poder comprobar si lo del tilo era un mito, porque no llegué a tomarlo y ya me relajé.

II
Y ahora lo recuerdo.

III
Escribir. Encontrar las palabras adecuadas para expresar ese sentimiento o pensamiento que queremos compartir con aquel que esté dispuesto a leer. Ese hecho simple ocurre ocasionalmente. Y hace que cada célula experimente una sensación de placer porque el cerebro, con todo el entramado social que porta, logró una de sus mas importantes y complicadas labores.

sábado, 16 de agosto de 2008

Crónica 19

I
Detesto cuando no puedo escribir rápidamente lo que se me viene a la cabeza. No soy tan genial como para retenerlo y después plasmarlo nuevamente. No es la necesidad de escribir porque sí. Es porque son sucesiones de palabras que son mejores a las que nunca escribí y allá se van... se pierden... se van volando por mi cerebro hacia afuera, y no vuelven.... y ya no redactaré frases tan interesantes y perfectas. Recuerdo que casual e irónicamente la que se me perdió ahora hablaba sobre aquellas contadas ocasiones en que uno encuentra las palabras exactas para decir lo que piensa.. pero, claro, lo decía mucho mejor que eso...

II
Le doy a las teclas con bronca...

III
Ya está. Mi cerebro tuvo su explosión del día... Ya está no porque haya terminado, sino porque ya no puedo hacer nada para detenerla...