lunes, 4 de mayo de 2009

Crónica 32 - 25 años

Para Lula y Gavito

Es toda una hazaña. Por eso es la primera vez que escribo porque alguien me hace notar lo grandioso del evento. Bodas de plata no se cumplen todos los días. Es toda una vida de dedicación y de congeniar con otro ser humano... Por eso los felicito y los admiro. Aunque no se den cuenta porque no se los hago notar.

martes, 24 de marzo de 2009

Crónica 31 - Dolorosas y necesarias reflexiones

En días como éste me es imposible no ponerme a pensar que hace tan pocos años hayan ocurrido hechos tan despreciables y horribles como los llevados a cabo por la última dictadura militar. No puedo creer que haya gente tan estúpida o morbosa como para matizar de alguna forma lo que ocurrió durante ella o como para decir en alguna charla casual sobre la inseguridad: "Deberían volver los militares".

Una especie de vacío se apodera de mi estómago y casi me dan ganas de vomitar cuando los escucho. Es así, es más fuerte que yo. No puedo concebir que haya alguien que diga eso. Cuando hubo tal cantidad de desaparecidos, hijos arrancados de los brazos de sus madres, y semejantes torturas inhumanas de las que no cabe duda que existieron. Algunos me dicen que no importa la cantidad de muertes cuando hablamos de estos temas, yo replico, aunque hubiera habido una sola persona perseguida, desaparecida y torturada de tal forma por parte de un gobierno, hubiera sido atroz como lo fue. Solamente que se multiplica por miles. Fue uno de los peores terrorismos de estado, eso debería bastar para repudiarlo.

Nada más me queda reproducir segmentos de la Carta Abierta que escribió Rodolfo Walsh, ese periodista al que admiro tanto que siento que debería haber un verbo mejor que "admirar". Siempre voy a sentir que mi vida en cierta forma es vacía en comparación con lo que hizo este hombre.

Segura de que muy pocos van a leer lo que reproduzca aquí, lo hago igual. Me hace sentir un poco mejor y es mi forma de compartir las reflexiones que tengo durante este día, y que, sin embargo, en mi caso ocupan gran parte de mis pensamientos durante todo el año, por ejemplo, cada vez que escuchó decir a alguien esa frase atroz que ya mencioné al principio. Y este año más que nunca porque elegí pasar mis vacaciones en compañía de un gran libro de Miguel Bonasso que se llama Recuerdo de la muerte y que habla de las penas de uno de los detenidos por la Junta Militar.

Leer o escribir sobre el tema me hace sentir un poco mejor y siento que es el mínimo homenaje que puedo hacer, así que por eso lo hago. Hay días en que puedo dejar de pensar en los hechos que oscurecieron una vez más la historia de nuestro pueblo (no olvido la también horripilante Campaña al Desierto, entre tantos otros...) pero eso me hace sentir peor. Porque pienso en esas madres y abuelas (y también padres, hermanos, abuelos...) que perdieron a sus seres queridos y no pueden olvidar ni un solo día de sus vidas lo que les fue arrebatado.

Fragmentos de la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, de Rodolfo Walsh, publicada el 24 de marzo de 1977.

"Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
[...]
Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe".

miércoles, 4 de marzo de 2009

Crónica 30 - Estereotipos... tristes e inútiles

No uso maquillaje. Uso poco maquillaje pero las señoras mayores (y de mi edad también, debo confesar) acostumbradas al estereotipo de la mujer con los labios bien rosados o rojos se empeñan en decirme que no uso maquillaje. Y yo con mi mejor cara de poker les digo: No, uso poco en realidad. Como si no me importara que repararan en mi rareza.

Aunque debería explicarles que uso lo que considero mínimo e indispensable para no sentir que mis ojeras destacan más que yo. O que se noten ciertas imperfecciones de la piel. Y que si no lleno mi cara de maquillaje es en parte porque me da fiaca y en parte porque me rebelo a formar parte del estereotipo de la mujer que debe estar siempre perfecta y pintadita para ser toda una dama.

Para mí no tiene sentido. Obvio que a veces la vanidad puede más que yo y quiero verme bien... Pero no me va eso de andar perdiendo valiosos minutos en pensar en el maquillaje. Soy así, ya está. Una cosa más en la que no encajo con la sociedad. Una más, una menos... No hace la diferencia. Maquillarme más no me va a hacer sentir que me estoy adaptando. Así que lo dejamos así. Supongo que podré hacer una vida medianamente feliz sin maquillarme tanto. De hecho hasta ahora lo estoy logrando.

Debo agregar que el estereotipo de la mujer físicamente perfecta encaja con el de la mujer como ama de casa y sumisa. Y estos dos sí que son más graves para mí. Inconscientemente tal vez quiero demostrar que es mentira. Y que puedo ser toda una mujer sin entrar en los viejos prejuicios que hay con respecto a nosotras.

lunes, 2 de marzo de 2009

Crónica 29 - Viajando en el Roca

¿Quién dijo que el Ferrocarril Roca no es un lujo? (¡Ah! Yo misma, ¡cierto!)

Viajando en un vagón del tren que me trae de Constitución cada vez que tengo que ir a Capital, escuché uno de los mejores mash-ups*: Muy cerca de mis oídos Comfortably Numb reversionado por Scissor Sisters y a lo lejos un reggaeton candombero tocado en vivo por unos percusionistas que se la rebuscan para ganar unos pesos sobre las vías. ¡Un ambiente increíble, mejor que en cualquier boliche!

*Click en la palabra para saber que carancho son...

viernes, 20 de febrero de 2009

Crónica 28 - La vida tiene magia...

...si podemos y sabemos encontrarla.

Las imágenes vuelven a mí una y otra vez aunque no las evoque voluntariamente. Es hermoso haber estado ahí. Es mágico que las escenas se repitan incansablemente en mi cerebro. En realidad es mágico que el ser humano pueda hacer obras de arte tan hermosas y perfectas. Me duele pensar que esa capacidad de hacer un poco más linda esta vida, mucha gente la utilice para hacer que, por el contrario, sea un poco más horrible y más desconcertante de lo que es de por sí.

Pero no. Hoy no quiero pensar en cosas malas y deprimentes.

Quiero pensar en que puedo encontrar en el mundo algo que me dice que, aunque no sepa para qué estoy en este planeta en este momento, puedo alivianar y alegrar mis momentos acá con bellezas totalmente creadas por seres humanos y eso es mágico.

Cada vez que voy al teatro y veo una comedia musical mi mente se encarga de hacerme sentir bien. La conjunción de actuación, danza y canto en un puñado de personas que están en un escenario en perfecta coordinación con lo que hacen las demás es simplemente maravilloso. Sé que no todo el mundo puede apreciar la belleza encerrada en esas historias, aparentemente ingenuas y simplonas, en las que cantan todo el tiempo lo que está pasando, pero para mí significa adentrarme en un mundo mágico. Uso esta palabra porque no hay nada que describa el placer de ver musicales para alguien que no lo siente. Es como una especie de pasión. Así como la pasión por el fútbol no se puede explicar ("es un sentimiento, no puedo parar" dicen los hinchas semana tras semana), este placer tampoco se puede explicar del todo.

Bueno, está bien, tal vez sea yo la que no lo puede explicar. Debe haber miles de teorías y análisis estableciendo por qué el arte produce placer. Lo acepto. Pero yo no puedo terminar de explicarlo y eso lo hace todavía más maravilloso para mí.

miércoles, 28 de enero de 2009

Crónica 27 - Flashback

El día soleado hace que mi piel sienta mejor que yo que es un momento ideal para salir de la clase. Mis compañeros de 6º grado se alegran porque pueden dejar esas aulas con olor a madera y aserrín y cambiarlas por el aire cálido y el suelo verde del campito que está detrás de la escuela. Condiciones óptimas para jugar al fútbol.

Mis compañeras de 6º grado se alegran porque pueden sentarse a tomar sol mientras hablan de los chicos que les gustan y de la ropa que quisieran tener y sobre cosas más interesantes como... como... No, nada más. No parecen tener nada más en la cabeza.

Yo no me alegro mucho. Me gusta la idea de no tener que obligar a mi cerebro a pensar las aburridas y tediosas tareas que la maestra con su falta de imaginación vuelve a dictar una y otra vez. Sin embargo, mientras tuviera que hacer eso estaría bien. Mientras que tuviera que hablar únicamente de algo seguro que estamos obligados a hacer, no me importaba. Pero cuando la portera llega para avisar que hay amenaza de bomba, mi corazón y mi cabeza no me dejan pensar bien. No es por la amenaza de que una bomba explotará en el edificio en el que estoy. Todas las semanas ocurre eso, y nunca es más que una llamada hecha por algún estudiante que no estudió para el examen. Lo que me asusta es que cuando sucede eso tenemos que salir al campo que hay detrás de la escuela.

Lo peor de todo es que al no tener nada que hacer mis amigas querrán que me siente por ahí a charlar con ellas de temas que no me resultan atractivos en lo más mínimo. Y peor aún: como no me interesan no hablo, y, como no hablo, ellas me critican, se ríen de mí o piensan que soy la persona más aburrida y extraña del planeta.

Yo me quiero imaginar que no es así, que en realidad tengo otras cosas en la mente, pero ellas nunca querrán hablar conmigo de la historia que estoy leyendo, de cómo me identifico con la protagonista a la que le gusta escribir y vive en una época en la que las mujeres no hacen esas cosas. De cómo a veces pienso que nada cambió.

Entonces decido cambiar de estrategia. Si van a pensar que soy rara de todas maneras, entonces por lo menos voy a aprovechar el tiempo libre para leer. ¡Qué lástima! No traje la novela que estoy leyendo... Pero tengo la pequeña enciclopedia pasada de moda que llevé para estudiar la llegada de Colón a América. ¿Habrá algo interesante ahí? Sí, seguro que si.

Cuando llegamos al campo me retraso al dejar mi mochila junto a las otras. O eso es lo que les hago creer a las demás. Cuando veo que ya están entretenidas, me siento, abro el libro y encuentro un apartado sobre astronomía. ¡Qué buena forma de eludir las tediosas charlas sobre cómo piensan depilarse las chicas cuando pasen unos meses más!

Pero la estrategia no funciona mucho tiempo. No termino de leer la primera página cuando dos de mis amigas vienen a buscarme y riéndose me dicen: ¡Qué traga que sos! Dejá los libros. Vení con nosotras.

Mi autoestima cae, mi capacidad de defensa también y dejo que me arrastren humillada hacia su círculo de personas normales...


lunes, 5 de enero de 2009

Casi una crónica

Algo que me pasó ameritaba que escribiera una crónica... pero antes de que piense cómo redactarlo en forma ordenada les dejo el el link para que vean el resumen y las fotos en mi otro blog

http://celestisima.blogspot.com/2009/01/de-como-termin-haciendo-un-papel-de.html